La ley que cambió la vida de los campos
- 30 ago 2025
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Actualizado: 21 oct 2025

En 1977, una oleada de viento llevó un anuncio inesperado para todos los habitantes de las montañas del Verjón Bajo: el INDERENA había decretado que ese territorio a partir de ese momento se convertiría en Reserva forestal protegida. Como si una maldición hubiera caído sobre ese territorio, los campos que antes florecían con múltiples cultivos, la presencia de abundante ganado pastando, quedaron relegados por nuevas leyes que regían desde ese
. Los hombres y mujeres que llevaban años ejerciendo estas actividades agrícolas y ganaderas en ese suelo fértil, vieron cómo su principal fuente de sustento se desvanecía entre papeles y funcionarios de las autoridades encargadas. El bosque, las quebradas y las montañas fueron declaradas guardianes de ese territorio, a las familias se les pidió dejar de lado lo que por generaciones fue tradición y su oficio.
Al principio, muchos no entendían cómo podrían acostumbrarse a vivir sin sembrar ni criar animales. Hubo quienes, siguieron sembrando en secreto y otros que decidieron emprender nuevos estilos de vida en estas montañas aledañas a la capital del país: mostrar los senderos verdosos, característicos del territorio, vender en pequeñas cantidades los productos cosechados en los campos o contar historias emblemáticas de la zona, fueron algunas de las alternativas que se convirtieron en las nuevas actividades cotidianas que se realizan en El Verjón Bajo. Así este hermoso territorio se comenzó a transformar. Durante este periodo de cambio se presenciaron sentimientos como la nostalgia por los hábitos tradicionales que quedarían en el pasado y la esperanza por un nuevo estilo de vida que tendrían que adoptar en los hogares. De esta forma, la comunidad escribió un nuevo capítulo en la historia de esta zona, donde la naturaleza y sus habitantes aprendieron a convivir de manera distinta, como si de un acuerdo silencioso se tratara.


Es admirable cómo la comunidad del Verjón ha sabido transformar la nostalgia por lo tradicional en esperanza y creatividad. Una muestra de resiliencia y amor por la tierra que inspira profundamente.